PARTE II. CAPÍTULO 14
—¿Puedes dejar de vomitar, Alejo? —preguntó una joven castaña con evidente cara de asco—. Voy a vomitar también si no paras.
—¿Crees que vomito porque quiero? —preguntó Alejo, saliendo del baño y mirando con mala cara a su, de nuevo, mejor amiga—. Te aseguro que no estoy haciendo esto para molestarte.
—Ni siquiera estás enfermo, ¿o sí? —cuestionó Meredith y Alejo negó con la cabeza,
No había comido nada en mal estado ni de dudosa procedencia, así que no era algo infeccioso, lo que lo dejaba con