ELIZABETH.
El corazón me latía con fuerza mientras corría por las calles, dejando atrás la guarida y la traición de Cuadrado. Sabía que no tenía mucho tiempo antes de que él hiciera su jugada, antes de que alertara al Diablo sobre mi verdadera misión. Cada paso que daba estaba cargado de la urgencia de llegar a la comisaría y poner al tanto a Warren y a Nick.
Al llegar a la comisaría, apenas me detuve para recuperar el aliento antes de dirigirme directamente a la oficina de Warren. Lo encontré r