ELIZABETH.
DÍA DE LA REDADA.
Estaba nerviosa, aunque intentaba no mostrarlo. Desde que me uní a los detectives, a Nick y a Warren, mi vida había dado un giro inesperado. No era solo la oportunidad de redimir mis errores pasados; era también la chance de hacer algo realmente significativo. Esta vez, íbamos tras una banda que se dedicaba a la trata de menores, un crimen que me resultaba abominable. Me preparé mentalmente para lo que sabía que sería una noche difícil.
Llegamos al lugar indicado por