LIZ.
Maldigo.
Miro alrededor y odio estar en este lugar, no veo escapatoria, una alternativa, o una esperanza para salir de aquí e ir con Yaela.
Yaela.
Si me encierran no podré ayudarla con su enfermedad, no podré estar ahí si pasa algo, no estar ahí cuando necesite un abrazo un consuelo, o que simplemente le cante para dormir, pensar en ella me hace llenar los ojos de lágrimas y es ahí que empiezo a llorar.
Yaela.
Prometo que haré lo que pueda para cuidarte y estar ahí.
La puerta se abr