Silvia Punto de Vista
Cuando llegué a casa, pasé el resto del día pintando. No era el tipo de arte que acabaría en una galería, era más bien pintura de frustración. Pintura terapéutica. Se notaba por la forma que el trazo del pincel tenía sobre el lienzo; los colores se mezclaban, a veces con dureza, otras con suavidad. Eran colores vibrantes y furiosos que se fusionaban.
Al final del día, saqué el cuadro que había empezado de Gerard.
A partir del boceto, empecé a pintarlo. Todavía estaba lejo