Arnold estaba acostado en la habitación de un lujoso hotel junto a su novia, no podía negar que Elena era hermoso y una mujer demasiado dulce, que daban ganas de comérmela a besos.
Se acercó y beso los labios de Elena de manera apasionada, la joven respondió sin dudarlo.
Su teléfono empezó a timbrar interrumpiendo el momento, miro la pantalla y se dio cuenta de que se trataba de Aurora.
—Mi amor, discúlpame, debo de responder, es de la empresa.
Arnold se levantó y se alejó un poco, respondió