Había pasado exactamente cuatro días y Aurora no había regresado a la mansión.
Dexter estaba sentado mirando por la ventana, extrañaba a su novia, pero se daba cuenta de que quizás ella no lo amaba tanto, como decía.
La terapia era difícil y doloroso, solo quería tenerla a su lado, pero ella prefería estar de fiesta con sus amigas.
—¿A dónde desea ir hoy mi señor? —le pregunto Rubén mientras le extendía una taza de té.
—Quiero salir a caminar, dile a Gianna que me lleve.
Las palabras del jef