—Necesito de tu ayuda —hablo Aurora mirando fijamente a su amante.
Estaban en la oficina de Arnold, el hombre la miro fijamente y negó con la cabeza, debía pedirle a Aurora que evitará llamarlo, o su novia iba a empezar a sospechar de él.
—Que bueno que estás de regreso, debo de hablar contigo, no puedes llamarme cuando te dé la gana, acaso no sabes que estoy comprometido.
—Me vale mierda, te llamaré cuando te necesite, y en este momento, necesito de tu ayuda mi amor.
Arnold tomó su brazo co