Yesenia atendió la puerta, observo una gran cantidad de personas en la entrada de la mansión, cargaban hermosos ramos de flores, sus ojos se iluminaron de solo ver el espectáculo que se formaba en el exterior.
—Buenas, se encuentra la señora Gianna Leroux.
Yesenia estaba con la boca abierta, eran demasiadas flores, eso no podía ser obra de Arnold, solo había una persona capaz de pagar una gran suma de dinero por algo como eso.
—¡Gianna, Gianna! —Exclamó desde la planta baja.
Rubén se asomó a