C75- CASS, ¿NO TE ALEGRAS DE VERME?
El silencio en la sala era tan denso que parecía envolverlo todo, hasta que el sonido de unos pasos rompió la tensión. Una mujer apareció en el marco de la puerta, como una figura salida de un sueño... o quizás de una pesadilla. Su cabello rubio caía en suaves ondas sobre sus hombros, y sus ojos, de un dorado hipnotizante, atraparon de inmediato la atención de quienes estaban en la habitación.
—Hola, cuñado... —saludó con una voz dulce, cargada de familiarida