C160 - LA LLEGADA
La mansión de los O’Reilly se alzaba majestuosa, una mezcla perfecta de lujo y calidez. Las paredes de piedra gris estaban cubiertas por enredaderas que trepaban con elegancia, y los jardines se extendían en un horizonte que parecía no tener fin.
Clara sujetaba con fuerza a su hijo, sintiéndose diminuta en medio de tanta opulencia. A su lado, Kieran caminaba con la soltura de quien estaba en casa y le dedicó una sonrisa fácil.
—Bienvenida a casa. Espero que te sientas cómoda a