C111- UN BESO QUE CONSUME.
C111- UN BESO QUE CONSUME.
El elegante auto negro se detuvo frente a la propiedad, una mansión antigua, con paredes de piedra oscura y ventanales altos que miraban la ciudad gris de Glasgow.
Luna bajó del auto con pasos medidos.
El viento frío le golpeó el rostro, pero no bastaba para calmar el incendio que le quemaba el pecho. Tragó saliva y apretó los dedos alrededor de su bolso. Podía sentir el ritmo errático de su corazón, traicionándola.
«No sientas nada… no sientas nada…» se repitió para