INGLATERRA
Helen no podía conciliar el sueño instintivamente sus manos se posan en su pequeño vientre, sintiendo por primera vez la emoción y el temor mezclados en su corazón. Era la primera vez que se permitía tocar esa parte tan especial de sí misma, donde su bebé crecía día a día.
Con una sonrisa temblorosa en sus labios, Helen se inclinó hacia abajo y colocó ambas manos suavemente sobre su vientre. Podía sentir la adrenalina recorrer su cuerpo y una oleada de amor la envolvió por completo,