— Pues ni modo, eres solamente para mí - la voz del hombre hizo palidecer a Genesis.
— ¿Quién te dijo para traerme aquí? - ella se quiso dar la vuelta olvidando que estaba atada cayendo al suelo y golpeándose el rostro.
— Ya no tiene caso decirte las órdenes de quién estoy siguiendo, a tu esposo no le importas en lo absoluto, y te vas a venir conmigo - después de decir aquello Antonio se acercó a Genesis.
— ¿Qué te ha dicho Leandro? - Pregunta Genesis mordiéndose los labios, se había golpead