Ella se había quedado como tonta mirando a su marido, hasta que reacciona.
- ¿Qué estás haciendo aquí Leandro? - Ni bien la pequeña mujer termina de expresar aquellas palabras, se percató de la perfecta y a la vez perversa sonrisa de su marido.
— Cállate y vamos de aquí - Ordena Leandro logrando que Genesis abriera sus ojos, pero no estaba dispuesta a obedecer a su esposo.
— Lo siento Leandro, pero no pienso irme a ningún lugar contigo - ella estaba dispuesta a cerrar la puerta, pero Leandro n