Capítulo 92. Castigada por su insolencia.
Aníbal se acostó con su hijo en la cama pequeña, pero, era demasiado angosta y apenas si podían moverse porque estaba inquieto; después de la última llamada que le hicieron a Alena, decidió que lo mejor era dejarla tranquila, ella debía llegar a sus propias conclusiones y si no quería nada con él, tal vez no debería obligarla y dejar que hiciera su vida con otro hombre, así le desagradara la idea.
—Papá —dijo Nataniel entre dormido y despierto, debemos irnos a la cama de mamá, es grande y estar