Capítulo 122. El inicio del fin.
Erika estaba en el baño de la mansión, arrodillada frente al inodoro, con la cabeza apoyada en el borde del mismo. Julián, su esposo, se encontraba a su lado, sosteniendo sus cabellos con una mano y acariciándole la espalda con la otra. Erika tenía los ojos cerrados y la respiración agitada, mientras que el hombre estaba visiblemente preocupado.
—¿Estás bien, mi amor? —preguntó, sin poder evitar que cientos de escenarios sobre el padecimiento de Erika pasaran por su mente.
Erika no dejaba de vo