…RILEY…
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El escozor en mi mejilla era como un hierro candente. Mi visión parpadeó un segundo, el mundo inclinándose sobre su eje.
Fue una bofetada cruel que pareció absorber todo el oxígeno de la habitación.
Bueno, esto es nuevo. Mi hermana me ha abofeteado. Eso lo confirma. Se enteró de lo que pasó en aquel desayuno. Probablemente llevaba días planeando qué hacer.
Los ojos de Cassidy eran puro veneno.
—¡No vuelvas a decirme eso jamás! ¡Soy la mejor madre que esta niña tendrá nunca, ¿me en