…CASSIDY…
Esto era una mala idea.
Una idea realmente pésima.
Me aferré al borde del lavabo de mármol, mirando fijamente a la desconocida del espejo, porque de ninguna manera Cassidy Knight podía verse así.
Mi mejilla estaba roja, en carne viva, hinchada por la bofetada de Riley. Incluso había un leve morado que empezaba a florecer bajo la piel, como una broma macabra.
—Dios, no —susurré, pasando dedos temblorosos por mi mandíbula—. No mi cara. Por favor, no mi cara.
Escocía muchísimo. El pulso