…RILEY…
DOS DÍAS DESPUÉS...
Whitney estaba sentada apoyada contra sus almohadas, la luz del sol derramándose sobre su cabello pálido y el zorro de peluche acurrucado a su lado. La luz matinal la hacía parecer casi angelical, suave y distante, y por un segundo olvidé lo injusto que era todo, lo equivocado que resultaba que una niña como ella tuviera que aprender sobre el dolor tan pronto.
Tenía tanto por delante.
—Vale, cariño —murmuré, cogiendo otra cucharada de puré de patatas del cuenco—. Abr