Capitulos 007: Demasiado caliente para manejarlo.
SOREN...
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Debería haber sabido que no debía dejarla quedarse en el maldito coche. Pero no, fui un estúpido.
Ahora, tras veinte minutos de viaje, Riley estaba sentada a mi lado, con la ventanilla bajada, el viento enredándose en su cabello, un cono de vainilla medio derretido en la mano y esa sonrisa pecaminosa y cómplice curvando su boca mientras lo lamía como si fuera su misión personal destruir lo que quedaba de mi autocontrol.
Era la segunda vez que me hacía parar. La segunda ma