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.. RILEY…
El beso era devorador y me quemaba hasta el alma. Su lengua se hundió en mi boca, con sabor a whisky y a algo único, peligrosamente suyo. Le devolví el beso con todo lo que tenía, con toda la frustración, el deseo y la pura locura de aquella noche.
Su mano abandonó la pared y me subió el sujetador deportivo, mis pechos se derramaron libres en el aire fresco de la noche. Rompió el beso, sus ojos oscuros ardían mientras me miraba, pellizcada y expuesta contra el ladrillo.
—Tú bailast