Lara entró a la sala de interrogatorios con su expresión era seria, fria y decidida. Frente a ella, sentada y esposada a la mesa, estaba su hermana gemela, Clara. La habitación estaba iluminada de manera tenue, con una atmósfera tensa y cargada. Clara, con una sonrisa irónica en los labios, no parecía mostrar remordimiento alguno por sus acciones.
Lara tomó asiento frente a Clara, depositando una carpeta gruesa sobre la mesa. Sus ojos se encontraron por un momento, y aunque compartían el mismo