La tempestad que había en sus ojos, me hizo retroceder un paso, no estaba seguro en que estaba pensado solo se quedó mirándome, sin mover un pelo. ya no podía con el silencio mortal que había en toda la casa, dado a eso me acercó pero ella se apartó, con una mueca de asco en su temible rostro.
—Has traído a esa maldita de regreso… después de haber matado a mi pareja de sangre… te has vuelto loco Isaac. –sus alaridos me tomaron de sorpresa.
—Kisha… te había advertido que si él se involucra un