127. MI OTRA MITAD
AMALIA
Los últimos rayos del atardecer se filtran por el follaje de los robles y la noche, ya está sobre nosotros.
De repente mi loba se tensa y yo también, de entre unos arbustos que se están moviendo, sale un enorme lobo negro, que nos mira intensa y posesivamente.
Da un paso adelante y Megara da un paso atrás con nerviosismo.
“Es… es…”
“Es Conall” le aseguro porque ella solo lo había visto en mis recuerdos, nunca se ha dado la oportunidad de dejarlo entrar a su mundo interior.
“Amalia, ¿qué…