116. EXTRAÑO TANTO A SU PAPI
AMALIA
— Amalia, busca el botiquín, ve, todo va a estar bien – como siempre me trataban como a una muñeca de porcelana, pero la verdad es que el olor a sangre y las vistas me estaban afectando.
Fui enseguida a buscar las vendas y medicinas y corrí a la habitación que le habían preparado a papá.
— Gracias, yo me hago cargo desde aquí – Rowena me estaba esperando afuera en la puerta.
Adentro del cuarto se escuchaban algunos gruñidos reprimidos y mi hermano dando órdenes nerviosas.
— Puedo ayudar,