Mundo ficciónIniciar sesión―Santo Dios, mujer... Sí que eres escurridiza.
Me giré hacia la voz de Pierre, quien se encontraba contra el marco de la puerta del servicio.
―Ya estoy terminando aquí―Contesté cerrando la puerta de la lavadora―Esta es la última carga.
―Sigo sin entender por qué haces eso pudiendo pagar por una tintorería―Comentó siguiéndome hasta la sala―Es una mala cosa que Anna te enseñara a hacer la colada.
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