C29- NO CREO QUE PUEDA PARAR.
C29- NO CREO QUE PUEDA PARAR.
Ian luchó contra la marea de la droga, esa que le pedía que la tirara sobre la cama y se hundiera en ella sin piedad.
Pero no.
No con Savanna.
Respiró hondo, abrió los ojos y la miró. Sus manos grandes, de dedos fuertes y venas marcadas, se posaron en la cintura de ella con una delicadeza que contrastaba con la rigidez de su cuerpo.
—Ven aquí —murmuró—. Despacio.
La besó.
No fue un beso de