C104- SECRETOS DE FAMILIA
La mansión Deveraux se alzaba como un monumento al dinero viejo y las tradiciones inamovibles. Elias estaba sentado en el salón principal, con una taza de té de porcelana china entre sus manos.
El líquido estaba tibio, casi frío, pero no lo bebía.
Había cambiado en estos ocho meses. Su elegancia natural seguía ahí, en el traje gris Oxford perfectamente cortado, en el cabello rubio peinado con precisión milimétrica, en los zapatos italianos que brillaban bajo la luz de