CAPÍTULO SESENTA Y DOS
~Monique~
La sala estaba en silencio, salvo por el suave sonido de la respiración de Stefan mientras dormía.
La luz de la luna se filtraba por las ventanas, bañando la habitación de un pálido color plata. Me senté a su lado, inquieta, observando cómo subía y bajaba su pecho, sintiendo el persistente escozor de los recuerdos.
Había estado… diferente desde que despertó.
Apegado, necesitado, casi desesperado por consuelo. Y cada vez que me buscaba, mi corazón se encogía de u