CAPÍTULO CINCUENTA Y UNO
~Monique~
—¿Y quién te dio el derecho de castigar al personal del palacio? —La voz de Luna surgió de la nada.
Me giré y la vi caminando hacia nosotros. Hinata no dudó ni un segundo en correr hacia ella.
—Luna, gracias a la diosa que estás aquí. Algo terrible habría pasado —dijo con voz temblorosa. Luna se detuvo al instante, totalmente absorta en lo que tenía que decir—.
—Cálmate y explícame la situación —dijo Luna.
Hinata se aferró al brazo de Luna como a un salvavidas