C50- ¡AY, POR LA DIOSA!
Axel llevaba un rato en las aguas termales. El agua caliente relajaba sus músculos, pero no conseguía calmar su mente. Llevaba toda la noche dándole vueltas a lo mismo: ese momento, ese segundo en que algo dentro de él… despertó.
Blaze.
Su lobo había movido la cola. Lo había sentido claro, como un latido donde antes solo había silencio. Después de eso, lo había intentado todo. Se había concentrado, había cerrado los ojos, había tratado de volver a conectarse con su lobo.