C30-SIEMPRE A MÍ
Pero más tarde, en el estudio privado del ala este…
—¡No, no, no! —exclamó Maddox, agarrándose la cabeza con la mano libre—. ¿Dos piernas? ¡¿DOS PIERNAS?!
Axel lo miró con total seriedad, sin comprender el motivo de su desesperación.
—Tiene dos. Las conté.
—¡Todo el mundo tiene dos piernas, imbécil! —el alfa pelinegro bebió un largo trago de hidromiel—. Te dije algo que resaltara… algo que…
—Tú me dijiste que le dijera algo de su cuerpo —se defendió Axel, con lógica implacable—