C29-PIROPOS EN LA CENA
La mañana siguiente amaneció con un cielo despejado sobre el reino. Arianne no podía sacarse de la cabeza el extraño regalo que Axel le había entregado el día anterior. Porque, aunque era ciertamente... peculiar, Arianne lo había guardado en el cajón de su mesita de noche, junto a sus tesoros más preciados.
Y mientras atendía a los cachorros enfermos en la enfermería del castillo, sus pensamientos seguían volviendo a ese gesto. Sus manos trabajaban con delicadeza, aplican