Capítulo 188. El héroe.
La brisa fresca de la noche primaveral traía consigo el murmullo apacible de las calles residenciales de Lyon, la luz de los faroles dibujaba sombras suaves sobre el pavimento hasta que el coche se detuvo frente a la entrada de la casa. El motor se apagó en un suspiro, dejando paso al silencio tranquilo que envolvía el vecindario.
Ambos descendieron con calma y rodearon la carrocería en dirección al maletero para sacar las bolsas de las compras. Lucien acortó la distancia con rapidez y atrapó a