El teléfono de casa suena una y otra vez, me remuevo en mi lugar sintiéndome un poco incómoda; luego de eso también suena otro y otro. Abrí los ojos un poco soñolienta, aún seguíamos en la casa de Nathaly, estábamos de Pijamada así que como era domingo queríamos dormir hasta tarde. Pero parecía que ahora sería imposible.
Me levanté de la cama en busca de mi celular, al igual que las demás.
—¿Quién molesta tan temprano? —me preguntó Daphne.
Cada una tomó su celular, al igual que yo, y contest