Mundo de ficçãoIniciar sessãoO quanto a vida de duas mulheres pode se tornar seu pior pesadelo e ainda continuarem vivendo? Ella Quenyon nasceu em uma comunidade humilde de Salem, com sua mãe sendo empregada de uma família religiosa e tradicional. Mas, essa vida pacata servia para disfarçar a dupla personalidade de muitas mulheres daquela vila. Um grupo que se reunia ao crepúsculo na mata e ali, diante de uma fogueira acesa, entoavam cânticos e realizavam pequenos feitiços. Então, o padre local descobre e uma caça às bruxas brutal é disparada. Toda a vida de Ellis é perdida e ela foge para salvar sua história, seu poder e sua existência, sendo obrigada a fundar um novo coven. Simultaneamente, em Londres uma moça de família tradicional, Artemísia Braham está sendo forçada a casar com um homem que ela não ama. Se o casamento arranjado fosse algo que ela tivesse que encarar, talvez não fosse tão ruim assim... Até ser pega em uma emboscada, violentamente atacada e transformada em um ser mais maligno que era pregado em sua Igreja aos domingos de manhã. Ela queria morrer, depois que sua humanidade fora roubada, mas novamente é emboscada, no entanto uma centelha de esperança aparece ao ser recolhida pela Ordem, a união de caçadores anglicanos que quer o pescoço de tudo que não se curvar à sua vontade. Isto é o começo da história de duas mulheres que irão intrinsecamente se cruzar e o momento pode ser fatal.
Ler maisAilan.
-"No tienes que lavar la ropa de esa buena para nada, que lo único que sirve es para conseguir dinero para esta casa, aunque ni siquiera es la cantidad suficiente que se merece mi hijo, bien le dije que a ese niño que se casara con una heredera, o la hija de un empresario, pero mi Walter nunca me hace caso, y tuvo que casarse con una simple trabajadora con un buen sueldo, en fin, ¿Cuándo se le hacen caso a las madres?"- dijo Evelyn Patel a su personal de servicio, cuando este le preguntó que hacía con la ropa que había dejado yo en el cesto de la ropa sucia del mi baño.
No era la primera vez que Evelyn, la madre de Walter hablaba así de mí, la diferencia consistía, en que no lo hacía delante de su hijo o de mí, que esta vez yo la escuchara, pese a que mucha gente conocida me advirtiese de las críticas que ella esparcía de mí por nuestro grupo de conocidos, o a toda persona que la quisiera escuchar, fue sólo fortuito, simplemente porque, me había encontrado mal esa mañana, y no había podido ir al trabajo.
Últimamente me sentía muy mal, la menstruación la tenía desregulada, incluso llegaba a venirme dos veces en un mismo mes. Hoy por desgracia, me había levantado con fuertes cólicos, Walter no había regresado anoche, según lo que me dijo, continuaba de viaje por trabajo, así que, tras llamar al trabajo, para decirles que no asistiría, decidí quedarme a descansar.
El hambre hizo que me levantara de la cama, ya que, en toda la mañana, nadie había ido a mi habitación. Cuando llegué a la cocina esta estaba desierta, seguramente Eloísa, la cocinera de los Patel, había salido a hacer la compra, así que, tras hacerme con algo de cereales y yogur, más una taza de agua caliente con azúcar moreno, para remitir mis cólicos, me dirigí a la terraza que había cerca de una de las ventanas que daban al salón.
Fue allí donde escuché, después de estar un rato sentada en mi sillón de mimbre, mientras desayunaba en la mesa de la terraza, a mi suegra hablando con el servicio. Sinceramente no me sorprendí, hacía tiempo que sabía de su descontento, después de casi dos años de matrimonio con Walter. En más de una ocasión, sin que fuera evidente, Evelyn Patel, manifestó, con gestos, el disgusto que yo le creaba, y que, si no fuera porque, soy la que más aporta económicamente, tras morir por enfermedad de mi suegro, hace ya dos años, hace tiempo que mi suegra me hubiese echado de la casa, y obligado a su hijo a divorciarse de mí.
Os preguntaréis porqué soporto esto, a veces yo también me lo pregunto, pero la razón es muy sencilla, y al mismo tiempo, muy complicada.
Quizás para explicarla debería remontarme, a mis padres, los responsables de que yo le haya ocultado a mi marido mi verdadera identidad. Y quizás sea ese el problema, unido a que mi familia me enseñó a luchar por lo que deseo, ser una Miller no es cualquier broma, por lo que desde que me he arrepentí de haberme casado con Walter, he luchado para que nuestro matrimonio siga adelante.
Resumiendo, al contrario de lo que piensan mi suegra, mi marido y la mayoría de las personas que me conocen en Londres, yo no provengo de una familia de clase media de Nueva York, en realidad, soy la segunda hija de una de las familias más ricas e influyentes del panorama empresarial de las multinacionales o Holdings en el mundo.
Mis padres son Yvaine y Norman Miller, dueños del multinacionalmente conocido grupo Miller, que abarca desde cadena de hoteles, restaurantes, centros comerciales, y varias empresas de construcción, de las cuales una de ellas, la que tiene su sede en Londres, yo soy la directora de arquitectura y diseño.
La historia de amor de mis padres, para aquellos que los conocen, es una de las mayores historias de amor jamás contadas*. Están llena de todos los ingredientes para una novela, que cualquier mujer con sangre en las venas no podría parar de leer, y por ello yo deseé tener, por lo menos una vez en la vida, ese tipo de relación con un hombre.
De ese amor, y mucho antes de que ellos supieran que se amaban, nacimos mi hermano Roy William, y yo, Ailan Caroline, donde más tarde, unos años después, llegó Amelia Paula, y tres años después Marcus Philip, el benjamín de los Miller.
Con estos antecedentes es normal que yo esperara de mi vida romántica sucediera algo como esto, como mínimo. Pero en el mundo en el que yo me crie, había dos razones que me hicieron darme cuenta porque no podía lograr encontrar una pareja que me complementara, como se complementaban mis padres. La primera es que no tenía la seguridad de que el hombre que se me acercara no lo hiciera por lo que venía unido a mi apellido, y por lo que yo representaba, muchos de mis compañeros de la universidad me pidieron salir únicamente por consejo de sus padres, que casualmente tenían negocios con los Miller.
La segunda razón es la principal, ya que si había algún valiente hombre interesado en mí, que venía con buenas intenciones, pocas probabilidades se acercaban por el control sobreprotector y patológico de mi hermano mayor Roy, alias Arturo, y sobre todo de mi padre, al que adoro, pero no me dejaba crecer, ni a mi hermana.
Si hasta organizaron un "plan de derrota del enemigo", que era como lo llamaban, cuando era adolescente, para que fuera la única chica de mi edad, que no tuviera pretendiente en el instituto, entre mis compañeros varones me llamaban la virgen Miller.
Estoy segura de que ese plan, mi padre lo comenzó a preparar desde que supo que uno de sus mellizos, era una niña. Fui la única chica del baile de fin de curso, que fue con escoltas al baile, lógicamente el pobre desgraciado que me llevo al baile, desde que entramos en la sala, huyó despavorido, y me pasé toda la humillante noche bailando con el psicópata de Roy William, mientras él sonreía feliz por el trabajo bien hecho.
Con este panorama, sólo me quedaba una cosa por hacer para poder vivir mi vida, y era poner tierra de por medio. Gracias a mi madre, pude, pese al drama que crearon los varones Miller, mudarme a vivir a Londres. La empresa de construcción de Londres es la más importante del grupo, y yo, para pasar desapercibidas, y tener una vida normal, oculté mi identidad que sólo sabia el gerente de la empresa. Utilizaba sólo mi segundo nombre, unido a mi apellido, un apellido muy común en Inglaterra, me presenté como a la nueva directora del departamento de arquitectura y diseño. Mi padre, ante su derrota "humillante" a manos de mi madre, me regaló un ático en una zona de lujo de Londres, y mi vida como una chica normal comenzó, o eso creía yo. Porque fue a partir de esta decisión cuando verdadera mi vida comenzó a cambiar dando giros inesperados, y una historia que ni pensé que tendría, iba a surgir, demostrándome que, en la vida, nada hay que provocarlo, si tiene que suceder sucederá.
Nota autora: Estimados lectores, Muchas gracias por su apoyo. Este libro forma parte de mi serie de CEO y embarazos por sorpresa. Esta una historia independiente y completa. Si están interesados en los otros libros de la serie, mi orden de lectura que le sugerido es primero "La noche que te convertiste en la madre de mis hijos", segundo "Promesas entre hielo y fuego", la tercera sería "La amante contratada del CEO", y por último esta novela, ¡Eres Mía, heredera! También todas las pueden encontrar en esta plataforma, si no están se publicarán próximamente. ¡Muchas gracias! Y un saludo.
Uma explosão de sensações reverberam por meu peito, o deleite de finalmente ter o tão objeto desejado em meus braços, me causava furor e êxtase inigualáveis. E meus lábios se moldaram aos de Ella perfeitamente, como dois encaixes prontos para serem únicos juntos. Segurei seu rosto e ouvi o pequeno suspiro quando aprofundei o beijo, deixando sua língua brincar com a minha. Meu peito tremeu e naquele segundo, pude jurar que um coração batia sob minha pele que estava quente, quase fervente ao toque das mãos de Ella, que acompanharam minha nuca e depois subiram para a parte de cima de meu cabelo, onde conseguiu enfiar os dedos, massageando o couro cabeludo com as pontas. Poderia ronronar agora mesmo tamanho o prazer que aquilo me proporcionou.Deslizei minhas mãos para seu pescoço, segurando com firmez
A bruxa espiralava seu poder que emanava em lufadas, assim como bufava de raiva, examinando cada traço e recuo entre cabines, corredores e salões, indo sutilmente como um fantasma para que ninguém a notasse e chamasse atenção para ela. Afinal, queria pegar exatamente de surpresa Dean e a outra, cortar seus pedacinhos como se fossem porcos em uma fazenda. E Ella era mestre na tortura, não só porque já havia sentido na pele, mas como passara anos e anos infligindo isso aos seus inimigos, amantes e qualquer outra pessoa que quisesse.Não teria piedade. Nunca foi de seu feitio isso.Ella parou na escadaria de ferro íngreme que descia para a sala de máquinas, último lugar a ser procurado. Poderia fazer uma varredura com seu poder, mas temia que Dean ou aquela meretriz de
- Você acha que aqui é seguro? - Ella indagou olhando para a cabine do navio que ficava no subsolo do quinto compartimento, beirando as máquinas que ficavam abaixo de nós. Dei de ombros. - É a parte mais afastada e podemos cuidar com sutilidade, se precisarmos agir. - murmurei. Ella estava algemada, mas se sentou no pequeno beliche de madeira e me sentei em uma cadeira de canto. Faziam quatro dias que ignoramos a parceria. Depois daquela noite em que havia caído em seu colo, praticamente chorando como uma criança desiludida, Ella me abraçou como pode, mas depois que o choro passou, me afastei dela e inspirei, procurando sangue nas minhas coisas e ingeri o máximo que poderia pela fome intensa
Levantei meu rosto, ainda segurando Ella em meus braços. Na porta do vagão, Alyere usava uma Winchester e suas mãos ainda estavam erguidas com a arma, paralisada olhando para Ella e eu. Dean balançava a cabeça e saiu sem nem ao menos dizer nada. Chris estava atrás dele e os lábios abertos, a surpresa tomando conta de seu rosto. Mas, li perfeitamente em seus olhos azuis, o que todos poderiam sentir pelo cheiro. A parceria é tão forte e sólida como se fosse uma presença.Fiquei constrangida e perdida. Mas, ainda não sabia o que fazer sobre isso.- Precisamos procurar entre os vagões se há mais demônios. - sussurrei, mas sabia que poderiam ouvir claramente.Aly me olhou profundamente e viu as m&atil
As duas carruagens sacolejavam e olhei para Dean ao meu lado. Meu irmão que se transformava em lobo estava sorridente e sentado no banquinho comigo. Enquanto eu guiava os cavalos da primeira carruagem, Emma estava lá dentro com nossas bolsas. A outra continha Ella presa com Alyere no interior, para ficar vigilante e Chris comandava a direção.Dean me olhou. Seu rosto ainda tinha alguns ferimentos cicatrizando e os olhos verdes eram suaves. A barba por fazer loira escura bem aparada e os cabelos revoltos. Eu o amava tanto que doía. E vê-lo tão bem me deixava em paz. Pelo menos nesse sentido, já o resto ficava em loucura com Ella tão próxima.- É bom estar de volta. Ainda não agradeci por ter me salvado. - Dean disse.
Ella abriu os olhos, despertando de um sono profundo onde pesadelos antigos a assombravam. Não dava para fugir do passado, ainda mais presa exatamente como havia sido há décadas atrás quando fora atacada por outro clã. As coisas que infringiram a ela tinham machucado seu corpo e sua alma, marcando-a de um jeito eterno. A crueldade dela se tornou ainda pior do que antes e foi desde então que gostava de torturar homens em seu próprio calabouço. Não que sentisse alguma coisa além de prazer absoluto com o sofrimento daqueles cretinos. Seu corpo inteiro doía e queria desesperadamente esticar as pernas, curar seus ferimentos e poder tomar um copo de água que fosse. Seu estômago roncava e precisava se alimentar. Não tinha ideia do porquê a Ordem a queria. Ela trabalhava com alguns traidores, padres ou sacerdotes que atuavam com duas vidas, entre a Igreja e a e





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