Capítulo 59. Desesperación.
La madre de Sebastián insistió en que fuéramos a descansar, Oswaldo fue dado de alta, solo eran un par de golpes y contusiones, nada grave, descansaría en casa con el cuidado que el doctor le había prescrito. Nos dirigimos al caserón Black a ver por el estado de Erick, pero no había señales de él. Llegamos a casa y miramos su auto en el estacionamiento. Fue extraño, pero nos alegró haberlo encontrado, con todo lo que había pasado era mejor que no estuviera solo.
–Hermano, ¿estás bien? –pregun