Mundo ficciónIniciar sesiónSalí de la oficina de Erick, tomé mis cosas y seguía caminando rumbo a la salida del edificio. No sabía que pensar, que decir o que hacer. Todo me parecía tan confuso. Salí con Sebastián del edificio y su carro nos estaba esperando.
–¿Vamos? –preguntó extendiendo su mano–.–No quiero ir contigo a ningún lado–dije enfurecida–. –¿Cuándo pensabas decirme sobre ese trato? ¿Qué otras cosas me ocultas? –.–Mariana, no te he ocultado nada, de haber sabido que ella estaría aquí, ni siq






