Capítulo 24. Caminos separados
Finalmente miré salir a ambos hombres, darse la mano en la salida y despedirse de una vez.
–Bueno, creo que podré saberlo en este momento–comentó Sebastián–.
–Mariana, podrías venir a la oficina por favor –dijo Erick–.
–Bueno, ya lo sabes, quizás en otro momento podamos hablar–.
–El parque a las 7.00 pm. Te estaré esperando –dijo–.
Se marchó y yo entré a la oficina con Erick.
–Toma asiento–.
Hice caso sin preguntar.
–He visto el grandioso trabajo que has hecho y lo bien que has reportado todo