Javier se mantuvo a un lado en silencio y sin decir nada. Solo esperaba que el abrazo entre ellos terminara pronto. Sabía que, si interrumpía el abrazo, el jefe lo “acabaría”.
Por fin, Claus soltó a Estrella y él se apresuró a preguntar:
—Señorita, ¿qué es lo que ha sucedido realmente?
Estrella le respondió inmediatamente:
—Había dos hombres vestidos de negro que me salvaron. Pelearon con ellos y derrotaron a todos esos matones.
Dicho esto, miró a Claus y preguntó:
—¿Acaso no son tus subordinado