Para ser honesta, Fátima se sintió un poco triste cuando Estrella la reprendió, le dolía mucho el corazón. Sin embargo, también sabía muy bien que, si quería aprovecharse de Estrella para beneficiarse, tenía que soportar todo eso. Se lo merecía.
Se quedó allí sin moverse para calmarse un poco. Un rato después entró en la sala sola.
Rosa todavía estaba pensando en Estrella. Al ver que Fátima entró a la sala, empezó a descargar su ira en ella y la ridiculizó:
—Tienes una hija muy mal educada y con