Estrella instó a Claus a descansar. Había pasado toda la noche en vela y a pesar de ello podía estar charlando con ella tanto tiempo. Realmente admiraba su resistencia física.
—Quédate conmigo —dijo Claus con un tono que sonaba un poco exigente.
—Acabo de despertarme —respondió Estrella, que había estado acostada toda la noche y ahora quería jugar un poco con su teléfono.
—Si no te quedas conmigo, no podré dormir. —Aunque Claus parecía tener una expresión dura y fría, extrañamente, Estrella sint