Estrella no solía comer a altas horas de la noche, por lo que el ama de llaves no le preparaba comida a esa hora.
Sin embargo, aquella noche no había comido mucho en la cena. Al darse cuenta de que Claus había dejado de lado su trabajo para acompañarla a jugar a los videojuegos, entendió que probablemente él había sido quien había ordenado que le prepararan la comida.
Esa simple acción la reconfortó y mitigó su decepción.
Volvió la cabeza hacia él y le agradeció con sinceridad:
—Muchas gracias.