Justo en vísperas de la despedida, Enzo se ofreció voluntario para acompañar a Estrella en su partida. Sin embargo, Estrella frunció el ceño, ya que Enzo nunca había hecho algo parecido durante todo el tiempo que ella estuvo allí. De repente, ofrecerse a acompañarla le pareció una atención innecesaria. Sin dudarlo, respondió:
—No hace falta, tengo un auto que vendrá a buscarme.
No quería que Enzo se acercara demasiado a ella.
Enzo se sintió un poco decepcionado, pero ya esperaba esa respuesta.