El segundo y tercero tío abuelo de la familia, Andrés y Andrían, se sorprendieron mucho por la recuperación de Rosalía.
Al oír la noticia, Andrés se enfureció tanto que las venas de su frente saltaron. Colocó la taza en la mesa fuertemente, lo que causó un gran estruendo, luego dijo:
—¡Me juró que la anciana no se recuperaría! ¿Por qué la verdad no es así?
Nada estaba saliendo bien, todo parecía fuera de control.
La cosa también le parecía increíble a Jonathan. Estaba muy enojado porque sentía