Estrella acompañó a León hacia el lugar que él mencionó.
León condujo el coche, resultando bastante conveniente.
El refugio de Ana era una villa junto al mar, con un entorno muy agradable.
El silencio reinaba en los alrededores, y Estrella apreciaba el estilo de decoración.
León estacionó el coche en un lugar oculto y al darse cuenta, vio a Estrella aún perdida en sus pensamientos.
Él levantó la mano y la agitó frente a los ojos de Estrella—Vamos, ¿por qué te quedas allí mirando?
Estrella