Esa noche, Héctor envió a alguien para negociar con los compradores mientras él los observaba desde la retaguardia. Los compradores solo llevaron consigo dos guardaespaldas, lo cual era poco en comparación con su propio grupo. Sin embargo, eran clientes habituales y se les tenía confianza. Si Héctor había ido allí era por la información de que podía aparecer gente de Infinito Mundo. Por eso, había reunido a un buen número de personas en Ciudad del Norte para prepararse.
Cuando comenzó la convers