Mundo de ficçãoIniciar sessãoAs Sabuja Jani são terras selvagens outrora dominadas por forças da natureza e por antigos e poderosos povos. A invasão constante de estrangeiros levou a um período violento e perigoso, onde nobres, estudiosos e mercenários ganaciosos buscavam novas fontes de poder, dizimando assim culturas inteiras. Nessas novas terras, Lochiel, Umnati, Theraquiel e Benialli, são forçados a assumirem as rédeas de seus destinos. Cada um a seu modo, seja buscando uma cura para seus erros, uma busca por justiça, ou lutando pela família e seu legado. Mas enquanto buscam se tornar alguém neste universo, forças além da imaginação se reúnem para reaver o que lhe foi tomado e agora esses jovens se veem no meio de uma guerra pela salvação do mundo que conhecem. Uma visão distorcida de um mal antigo que quer tomar toda a terra, moldá-la, transformar o mundo de agora na sua versão onde a natureza era a governante e os seres primais seus servos. Parece uma ideia bela, se o plano não envolvesse a aniquilação total de toda a vida, no fim de todo ser humano e de todos os outros povos mágicos. Uma pedra mística poderosa cobiçada por malfeitores corrompidos, os coloca em perigo e testa a força de vontade desse jovens guerreiros. Resta saber agora se esses quatro serão a chave para o fim total ou o bastião da esperança para manter esse mundo vivo.
Ler maisC1 - ¡ENCONTRARÉ UN MARIDO!
—¡Encontraré un marido!
Arthur Hayes soltó una carcajada cruel.
—¿Tú? Por favor, sobrina. ¿Qué hombre se casaría con una mujer que grita como una histérica cuando la tocan? ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no conozco tu patético trauma?
El comentario golpeó a Savanna como una bofetada y las imágenes regresaron: manos ásperas, respiración pesada, el terror de aquella noche cuando tenía dieciséis años.
Un amigo de su padre.
La fiesta.
La habitación.
Su voz diciéndole que se callara.
—No sabes nada de mí —susurró.
—Sé que cada relación que intentas fracasa porque entras en pánico cuando un hombre te toca. —Arthur la miró con desprecio—. Tu terapeuta le contaba todo a tu padre. Y tu padre, en su ingenuidad, me lo contaba a mí. "Pobre Savanna", decía. "Mi niña está rota por dentro".
Savanna sintió náuseas. El trauma que había intentado superar durante años, ahora estaba expuesto como una debilidad para manipularla.
—Eres despreciable.
—Soy práctico. —dijo Arthur encogiéndose de hombros—. Tienes tres días, sobrina. Aunque dudo que encuentres a alguien dispuesto a un matrimonio sin... beneficios. —Sonrió con malicia—. ¿Qué hombre querría una esposa que no puede cumplir con sus deberes conyugales? Estás dañada, Savanna. ¡Nadie se casará contigo!
Savanna levantó la barbilla y aunque aún no tenía un novio que firmara el acta de matrimonio, no permitiría que su tío le arrebatara todo lo que le pertenecía.
—Te sorprendería lo que puedo lograr cuando me propongo algo —sentenció.
—¿En serio? —Arthur sonrió dando un paso amenazante hacia ella—. Entonces sorpréndeme.
—No solo encontraré un marido. —ahora fue Savanna quien dio un paso hacia él—. También recuperaré el control total de Hayes Industries, revisaré cada decisión que has tomado en ausencia de mi padre y te sacaré del consejo. Y cuando mi padre despierte, se enterará de todo lo que has intentado hacer.
La sonrisa de Arthur se congeló.
—Disfruta tu whisky, tío. Podría ser el último que tomes en esta oficina.
Savanna giró sobre sus talones y salió, dejando a Arthur inmóvil, con el vaso a medio camino de sus labios.
—Niña estúpida —murmuró él cuando la puerta se cerró—. Igual de ingenua que tu padre.
El recuerdo se desvaneció mientras Savanna conducía bajo la lluvia torrencial. Golpeó el volante con fuerza.
—¡Maldito seas, Arthur!
Desde que su padre había quedado en coma tras el accidente de avión, su tío había maniobrado para tomar el control. Primero fueron "sugerencias", luego presiones sutiles, y ahora este ultimátum.
Savanna era hija única, y tras perder a su madre por cáncer dos años atrás, se había convertido en la cabeza de la familia Hayes.
Una responsabilidad que Arthur quería arrebatarle.
—Seguro manipuló al consejo —murmuró mientras aceleraba—. Les habrá mostrado informes falsos, números alterados. Siempre ha querido la empresa para él.
Un relámpago iluminó el cielo nocturno. La lluvia caía como una cortina sobre el parabrisas.
—Mateo tiene que encontrar a alguien. Cualquiera servirá. —dijo mientras ajustaba el limpiaparabrisas a máxima velocidad—. Un matrimonio de conveniencia, un contrato temporal...
Entrecerró los ojos al notar algo en la carretera adelante.
Una forma oscura.
A medida que se acercaba, distinguió una silueta humana tambaleándose en medio del camino.
—¡Mierda!
Pisó el freno con fuerza.
El auto derrapó sobre el asfalto mojado y aunque logró detenerse antes de golpearlo directamente, vio con horror cómo la figura caía pesadamente sobre la carretera. Savanna se quedó paralizada, aferrada al volante con los nudillos blancos, mientras su corazón martilleaba en su pecho.
—¿Lo maté? Dios mío, ¡¿maté a alguien?!
Tragó saliva.
—No, no... yo no lo vi. Salió de la nada.
Se giró hacia la puerta pero se detuvo. Una parte de ella quería huir, evitar problemas, más complicaciones en su vida ya caótica.
—No. —Negó con la cabeza—. Hiciste un juramento, Savanna. Prometiste ayudar, no importa quién sea.
Abrió la puerta y la lluvia la empapó instantáneamente. Sus Louboutin pisaron el asfalto mojado mientras caminaba hacia el frente del auto, los faros iluminaron a un hombre tendido en el suelo. Se arrodilló junto a él, con las manos temblando mientras buscaba el pulso. La lluvia lavaba el rostro del desconocido, revelando facciones marcadas, una mandíbula fuerte, cabello oscuro pegado a la frente.
Era innegablemente atractivo, incluso en estas circunstancias.
Sin embargo, su mirada profesional bajó, examinando el cuerpo. Entonces lo vio: una mancha oscura expandiéndose en su costado.
—Por Dios... —Tocó la herida y sus dedos se mancharon de rojo—. Estás herido... necesitas atención médica. Además, es una herida fea.
Miró alrededor y la carretera estaba desierta, solo lluvia y oscuridad. Y el hospital más cercano quedaba a casi una hora.
—Tendré que llevarte yo misma.
Con esfuerzo, logró arrastrar al hombre hacia el auto, pero era demasiado pesado.
—¿Por qué tienes que pesar tanto? —gruñó mientras lo empujaba al asiento trasero.
Una vez dentro del vehículo, arrancó y marcó un número en su teléfono.
—¿Jodie? Envía a Miguel con mi maletín médico del consultorio. Necesito suero, antibióticos, material de sutura y analgésicos. Todo listo para cuando llegue.
—¿Qué pasó ahora? —La voz de Jodie sonaba alerta a pesar de la hora—. La última vez que me llamaste así de alterada fue cuando rescataste ese gato callejero que resultó ser de la señora Peterson.
—Es un hombre herido, Jodie. Y no lo atropellé... exactamente.
—Dios mío, Savanna. ¿Sabes que existen hospitales, verdad? Lugares con personal médico que no son tu penthouse de Central Park.
—No hay tiempo. Está perdiendo sangre y... —Savanna miró por el retrovisor. El hombre seguía inconsciente—. Hay algo raro en esa herida. No parece un accidente.
—¿Estás diciendo que recogiste a un extraño en medio de la tormenta? ¿Y si es un criminal?
—Es un paciente, Jodie. Y soy médico.
—Bueno sí, pero no es obligado que…
—Envía lo que te dije—Savanna aceleró—. Estaré en casa en veinte minutos.
Colgó antes de que Jodie pudiera protestar más. Miró nuevamente por el retrovisor y el desconocido se movió ligeramente.
—Aguanta —murmuró—. No sé quién eres ni qué te pasó, pero no voy a dejarte morir.
Não foi difícil para o grupo e com o auxilio do Olho de Midiri de Umnati encontrarem um ponto de transição entre os mundos para escapar daquele lugar caótico. A druidisa agora conseguia transitar entre formas, as vezes utilizando sua forma humana, outras vezes utilizando a de outros animais, mas sempre voltando para seu corpo permanente de corvo. A derrota de Ellumar, marcara o fim dos ataques das criaturas. Os exércitos reunidos em todas as principais cidades do Reinado, saíram em incursão desbaratando completamente as hordas do caos controladas por Tharseus. Os garotos tiveram pouco tempo para descansar e cada um deles ajudou em alguma frente junto com as tropas, onde fosse mais necessário. Theraquiel ficou muito feliz de reencontrar Alice e os dois estabeleceram um relacionamento corrido e quase a distância. A Bruxa era conselheira direta do magistrado, o que causava inveja em alguns nobres e tinha pouco tempo para distrações. Apos um descanso merecido, o
Os garotos se guiavam por aquelas terras, guiados pela nova Umnati, que voejava por todo o canto. A druidisa estava cheia de planos a medida que sua energia magica voltava ao normal. Ela conseguia usar as habilidades de Midiri normalmente e por isso conseguiam evitar encontros que seriam no mínimo perigosos. Ela ficou muito curiosa ao ver alguém que parecia um humano normal como eles. Com os cabelos longos em coque, o estranho trajava uma túnica surrada amarrada com uma faixa cinza, presa a faixa uma espada longa, fina e levemente curva. ele estava calmamente pescando em um pequeno lago, concentrado em sua tarefa, mas olhou diretamente para o corvo assim que notou sua presença. A druida preferiu seguir seu caminho, ignorando-o, não tinha como saber se ele seria perigoso, mas a aura que o envolvia demonstrava perturbação e inquietude.Ela se guiava por uma grande quantidade de energia magica que vagava por ali. Haviam vár
Tharseus não conseguia conter o seu sorriso enorme e louco. Com os olhos arregalados ele conduzia a sombra sinistra do seu mestre através das trilhas tortuosas de Golgoth. Após muitos anos de estudo descobriu os caminhos secretos que levavam aquela prisão eterna e intransponível. Ele havia sacrificado tudo por aquela causa, acreditando piamente que a salvação do mundo estava nas mãos daquele ser incompreendido que poria fim ao legado humano na terra. A natureza iria reinar suprema e as forças magicas retornariam ao que eram antes, inconstantes, imutáveis e livres. Tudo que precisava agora era conduzir seu mestre até os garotos, ele se alimentaria deles, garantindo a sua saída daquele lugar. Era disso que se tratava a profecia afinal. Os sacrifícios.Chegar até o Lorde foi difícil, mesmo para ele. Golgoth não costumava poupar os vivos. Sombras famintas, criaturas gro
Não foi uma viagem agradável com toda certeza.Umnati sentiu como se toda sua energia espiritual fugisse do seu “corpo” etéreo. Durante a queda, sua alma se separou forçadamente de Theraquiel, deixando o garoto desnorteado também. Achava que como espírito poderia controlar a queda e talvez até ajudar os outros, mas mesmo ela não podia ver nada e o impacto na água foi doloroso, como se ela tivesse caído diretamente ao chão.Felizmente não caíram longe uns dos outros e demoraram um pouco para se recuperar. Lochiel, por ter os sentidos mais aguçados pela forma lupina, era o que mais sofria. Com a ajuda de um Benialli aos frangalhos, ele saiu da água, quase inconsciente, vomitando e completamente desnorteado.Após um bom tempo, sentados em uma área terrosa e lamacenta, encharcados, conseguiram observar um pouco as redondezas.Pelo
Último capítulo