Mundo ficciónIniciar sesiónSalí de la habitación de Tabata un tanto irritado al ver su actitud, ¿Acaso no se daba cuenta de lo insignificante que era? Una chica tonta con solo un buen cuerpo, ingenua y crédula, no la escogí de esposa precisamente por su astucia, sino porque desde el momento de conversar con ella, estuve seguro de poder manejarla a mi antojo y aun cuando en ese momento pensé, me serviría para aplacar mis deseos sexuales, allí si me había equ







